Nuestro verdadero patrimonio


Viajando por México, he notado grandes y graves cambios. Anteriormente había solo algunos tramos inseguros; ahora hay solo unos muy pocos tramos seguros.

En el pasado los transportistas viajaban de noche y día, ahora solo durante el día y con mucha cautela.
Definitivamente si ha existido un cambio. Las carreteras en su mayoría, ahora son mas anchas, pero muchísimo mas caras, e inseguras.

Donde nace la sierra en Chihuahua, hace una década aproximadamente; en el tramo de Balleza a Guachochi, por ejemplo, era de terraceria, pero era segura, podías viajar a todas horas. Era común que durante el trayecto te encontraras a los indigenas de la zona, pidiéndote algo a la orilla del camino. Lamentablemente su precaria situación, no es actual.
La indiferencia que hoy padecen es algo que ‘el gobierno del cambio’ emuló muy bien de su antagónicos, en el pasado.

Ahora, esas mismas carreteras serranas, ya pavimentadas, son intransitables. Están abandonadas, así como sus poblaciones y habitantes. Cabe hacer mención que las visitas oficiales solo son cuando necesitan votos, y hacerse publicidad ante esas bellas escenografía naturales patrimonio de la humanidad y que irónicamente esconden tanta miseria e injusticias entre sus etnias legendarias.

La sociedad se hace muchas preguntas sobre las enormes cantidades de dinero que se gastan los partidos políticos y las instituciones que se encargan de regular las competencias por las representaciones populares.

Todos vemos como viven nuestros representantes políticos, petulantes, entre lujos, y ofensivos derroches. Me recuerdan a los emperadores de la época del renacimiento.

Mientras hay quienes cínicamente justifican el millonario despilfarro en la estéril estela de luz, como inversión en una obra patrimonio nacional. ¡Que gran estupidez!

Nuestro mas preciado patrimonio debe de ser nuestro origen, nuestras razas, sus culturas, sus costumbres y sus espacios milenarios que hoy hemos invadido irresponsablemente, sin dar nada a cambio. Solo indiferencia.

No es con limosnas como se deben atender las necesidades de nuestros indios, si no con atenciones y oportunidades de desarrollo. Sin crueles discriminaciones. No es religión lo que les hace falta y solo los confunde. ¡Les falta amor y respeto!.

Entendamos de una vez que no se puede usar una tarjeta bancaria donde no hay bancos, ni dinero, ni luz, ni comida y en ocasiones ni esperanzas, donde se prefiere el suicidio a la muerte por inanición.

¿Vamos por buen camino?
¿Ustedes que opinan?

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