¿Todos somos Juárez?


En diciembre pasado, el ejército regreso a patrullar a Ciudad Juárez Chihuahua, por el nuevo brote de violencia, ahora contra policías. A tan solo dos meses que Felipe de Jesus Calderón Hinojosa dejara la presidencia del país, presume el “éxito de su estrategia” precisamente en esa ciudad fronteriza.

Si bien es cierto, Ciudad Juárez siempre ha sido una frontera conflictiva; en primer lugar por su naturaleza geográfica que la sitúa como vecina inmediata de USA; en segundo lugar, por el pandillerismo que impera, y que de alguna manera ha alcanzado niveles sectarios, por su sanguinaria violencia y macabros crímenes. El tercer lugar y el más importante, fue la aparición de esos misteriosos comandos que llegaron junto con los gobiernos panistas y que se consolidaron con Calderón y que aprovechando esos dos puntos que anteriormente detallé, convirtieron a Ciudad Juárez en el epicentro de la violencia nacional, en la ciudad más peligrosa del mundo y la de mayor riesgo para ejercer el periodismo también a nivel mundial.

Los mismos narcotraficantes tradicionales, estaban aterrados, los que pudieron, se fueron del país y se llevaron a sus familias; algunos otros se internaron en el país, y otros que aunque se retiraron del “negocio” pero que no se fueron de la región, fueron cayendo poco a poco, víctimas de lo que fue un exterminio. Desde luego los que no se intimidaron y continuaron intentando permanecer dentro del tráfico de drogas, también desaparecieron víctimas de esos misteriosos comandos. Pero lo peor, no fue la “limpieza” que hicieron esos misteriosos comandos, sino que el narcotráfico en si, se multiplico y delitos que no se vivían en esa frontera como el secuestro y la extorsión se dispararon como nunca en ninguna entidad en aquellos días en nuestro país.

La PFP, y el ejército arribaron a Cd. Juarez y junto con su llegada, también apareció más violencia.

Los policías federales, se vieron envueltos en varios escándalos por actos delictivos; así como el ejército en “levantones”, desapariciones y homicidios. Si algo es cierto, la sociedad en esa frontera, temía igual a la policía y al ejército, que los mismos criminales.

Se empezó a cobrar “cuota” desde ricos empresarios, hasta a vendedores de burritos y los que no cooperaban, eran asesinados sin ningún miramiento.

Cerraron miles de comercios, maquiladoras abandonaron la ciudad ante el embate de la criminalidad, la sombra del desempleo, se convirtió en penumbra, pues a la crisis mundial y su innegable repercusión en nuestro país, había que sumarle también la inusitada violencia, que derivo de una falaz “estrategia” producto de un estado fallido y un estado coludido.

Antes del 2008, año en que inicio la hecatombe en Ciudad Juárez, durante el fallido sexenio de Calderón, el año más violentó fue de 300 asesinatos; mientras que en el 2010, se alcanzaron los 3 mil muertos relacionados con el crimen organizado. Esto quiere decir que la criminalidad, se disparó precisamente en su funesto sexenio. Para esas fechas, Ciudad Juárez, ya se encontraba sitiada por policías federales y el ejército.

¿Es tan difícil para los pocos defensores de Calderón, hacer un cálculo tan sencillo para darse cuenta que los números no mienten y que la peor violencia que hemos vivido llego junto con su nefasto gobierno?

Un aberrante crimen que se volvió emblemático, fue el de Villas de Salvarcar; la noche del 31 de Enero del 2010, en que asesinaron cobardemente a 14 adolescentes estudiantes, que festejaban en una fiesta, donde no había ni alcohol; otros 14 fueron heridos y dos de ellos de gravedad, quienes fallecieron más tarde. La primera expresión de Calderón fue de que eran “pandilleros” ¡No lo eran! Eso quedo grabado para los que tenemos sentido común, como una clara muestra del conocimiento de Calderón de que había un exterminio, que se simulaba con el pretexto de que grupos antagónicos peleaban “la plaza”. Así, cualquier pretexto era bueno, como lo fue esta sana reunión de estudiantes, para aprovechar y sembrar el pánico y el terror entre la sociedad.

De Salvarcar lo único que quedo, es un campo deportivo, que hicieron al vapor y con el que jamás repondrán la vida de esos jovencitos.

También Calderón se equivocó en juzgar tan mal a los juarenses.
Cd. Juárez, era una frontera muy productiva, con mucho empleo, mucho comercio y donde su hospitalidad alcanzaba para todos. Había gente de toda la república, y de algunas partes del mundo, pues venían a buscar una oportunidad que en su lugar de origen no había y que Cuidad Juarez les ofrecía. La gente de Juaritos, como le dicen de cariño, es gente muy trabajadora, que no se merecía el irreparable daño que sufrieron por parte de Calderón, pues fue él, quien origino la brutal violencia, para después “combatirla” y autonombrarse “Salvador” ¡que disparate!

¿Y los miles de muertos?
¿Y los miles de desplazados?
¿Y los miles de empleos perdidos en esa entidad?
¿Y los miles de hogares abandonados y perdidos por ciudadanos inocentes?
¿Y los cientos de desaparecidos?
¿Y los activistas asesinados?
¿ Esos resultados no los presume el malnacido de Calderón en Harvard?

El narcotráfico fue el pretexto perfecto, pero no fue el motivo de esta fatalidad.

Culpa al pasado Calderon de haber permitido que el crimen llegara a estos niveles, pero fue en su gobierno donde se multiplico hasta el 1 mil %. Hace responsable al PRI de esta violencia inusitada, y se desdice entregándoles a ellos mismos el país (y por cierto con tan sólo el 1% de votos computados, hasta vidente resulto).

Esa práctica de encender el fuego a escondidas, permitir que cause daño y luego venir a “apagarlo” buscando todos los reflectores internacionales para después hacerse el héroe, y decir que la divina providencia fue quien lo mando, en una actitud mesiánica, es muy de dictadores psicópatas, como lo fue, por citar un ejemplo: Augusto Pinochet.

Se necesitaban personas psicópatas en los principales puestos de seguridad nacional, para llevar a cabo la macabra simulación que Calderón encabezo. Se rodeó de los mas enfermos: Genaro García Luna, su corrupto brazo ejecutor, como ejemplo y este a su vez, se rodeó también de las peores almas, donde deberían estar las mejores.

Para llevar a cabo este funesto plan, se necesitaba de los más corruptos, que tuvieran un precio y que no tuvieran dignidad y que el cinismo fuera su principal “virtud” capaces de fingir cual lobo con piel de oveja al asecho. Lozano, Zuarth, Cordero, sólo por citar a algunas escorias humanas.

Para poder culminar con toda impunidad su macabro sexenio que dejo de rodillas a toda la sociedad, aprovecho cada espacio público para justificar con mentiras la tragedia que estábamos viviendo; tuvo que gastar millones como nunca antes nadie, en publicidad, para que a fuerza de repetir tantas veces la mentira, se volviera realidad en la mente de los incautos y lo despidieran con un #GraciasFCH y así ante tal perversidad, la sociedad confundida por su ignorancia, no reclame a una voz, como lo deberíamos hacer todos los que tenemos dignidad. ¡Juicio a Calderón!

Ahora Calderon, gracias a su traición a la patria y al servilismo que demostró a USA, ante un cómodo presente, que le promete un próspero futuro, en Harvard, donde fue invitado, para sacarlo del ojo del huracán y mantenerlo a salvo, se pone a presumir de su “estrategia todos somos Juárez” y sus “fabulosos” resultados.

¿Alguien le cree?

Patético.

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