La armonía personal


Es tan importante la compañía, que cuando aprendes a convivir contigo mismo, te vuelves tu propio compañero y nunca mas, volverás a estar sólo.

Hay personas que sufren en la soledad, que le temen. Hay personas que no pueden estar sin prender el radio, la televisión, que necesitan el ruido. Hay personas que tienen la gran necesidad de ir a fiestas, de buscar siempre donde haya mucha gente. Hay personas que buscan la compañía de otras personas por conveniencia. Hay personas que no se soportan así mismas, y al encontrarse frente a frente con su interior, se aborrecen más.

Por eso siempre he insistido en que hay que buscar poner en equilibrio: mente, corazón y espíritu, que no son otra cosa que la trinidad del ser humano. Si tu piensas que lo que siente tu corazón es lo correcto, y te llena de paz, es porque estas en armonía. Cuando estas en armonía, seguramente buscarás un espacio para reflexionar, estarás tan ensimismado que no necesitaras la televisión, ni la música, ni la fiesta, ni la trivialidad, ni a nadie; apreciaras hasta el silencio, te volverás mas sensible. Entonces aprenderás a estar sólo. Y cuando busques estar con alguien, será para compartir, las personas notarán que tu presencia ahí es sincera. Tu compañía para otros se volverá de más calidad, eso se nota. Cuando encuentras dentro de ti lo que buscas en las personas ó en las cosas, prácticamente encuentras un tesoro, encontrarte a ti mismo, es prescindir de lo superficial. Hay quienes no pueden vivir sin dinero, yo les digo que ricos ó pobres podemos vivir con nosotros mismos. Cuando aprendes en verdad a respetarte, a amarte, la riqueza se vuelve secundaria, y brillas más tú con sencillez, que un millonario con su extravagancia.

Me gusta la gente sencilla, que sabe estar sola, porque cuando te la encuentras y te regala su compañía, encuentras un gran ser humano.

Jesús se iba sólo a la montaña a encontrarse a sí mismo, prescindía de todo. Jesús nos enseño que la soledad, puede ser nuestra mejor maestra. Jesus nos enseño a escuchar en el silencio. Jesús nos enseño también que la soledad no tiene que ser permanente. Cuando Jesús regresaba de la montaña, su sola presencia llenaba de luz. Jesús se iba a encontrar a si mismo y a ponerse en armonía con su santísima trinidad: con el Padre y con el Hijo Hombre y con el Espíritu Santo.

Tengo que decirte que aún habrá personas que no aprecien tu compañía, aunque esta sea un regalo, pero a ti eso no deberá importarte, pues estas en armonía personal y sabes ser feliz contigo mismo.

Tengo el propósito de escribir una reflexión los domingos, pero ayer me sentía devastado, como nunca en mi vida. Me busque en la noche, en la madrugada, me sumergí en lo recóndito de mi interior, urge en los libros que escribe mi espíritu… Me sentí en armonía, y quise compartirles esto.

¿Y tú ya estas en armonía contigo mismo? Búscate.

Mauricio Ceballos

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