Riqueza o felicidad


Definir el rumbo de nuestras vidas, tener una meta, un objetivo, o un ideal, se convierte en el alma de nuestras acciones.

Hace un par de años, platicando con Chuyero, un hombre de casi 90 años de edad, sencillo, que había sido muy aficionado a las carreras de caballos de carril, de oficio ganadero, y que tenía la sabiduría que suelen tener quienes viven mucho, y muy intensamente, menciono algo que todos los días tengo presente: “… era capaz de cualquier cosa por dinero” se refería a una persona conocida en común. Tenía razón.

La fusión del concepto de un adulto mayor, y el de un hombre en plenitud, tiene siempre una energía transformadora. Porque en el acto, se homóloga la sabiduría con la inquietud.

Quien tiene como prioridad la riqueza, es capaz de hacer cualquier cosa por obtenerla. Lo primero que se rebasa, es la ambición natural de todo ser humanó por vivir mejor y se vuelve avaro; al ritmo que se gana el dinero, se pierden los escrúpulos. La riqueza y el poder, siempre van de la mano. El hombre que es débil y de voluntad endeble, es muy proclive a buscar la riqueza y el poder, para sentir que puede ser alguien, ignorando que ya lo es, independientemente de su condición económica o jerárquica. El rico, por lo regular, es inseguro.

Muchos millonarios, tarde se dan cuenta, que su riqueza no es todo, que alcanzaron una fortuna, pero no la plenitud. Que los dígitos de sus cuentas bancarias, no tienen control sobre el destino, y entonces viene una terrible frustración, y buscan con desesperación en el derroche, en los lujos y la opulencia, lo que no encuentran en su corazón: la certeza.

Hay quienes siempre buscan pagar el precio justo de las cosas, y que encuentran en su esfuerzo, la satisfacción de ser alguien provechoso. Hay quienes en el transcurso de la jornada, encuentran el significado de la plenitud, y en el trayecto de la vida, encuentran la felicidad en cada detalle por pequeño e insignificante que parezca.

Conozco hombres que han llegado a tener fortuna, aún que su objetivo, era darle vida a sus ideales, a sus sueños… Y continúan hacia su objetivo, sin egoísmos, pues son justos; sin avaricia, pues buscan siempre la prosperidad del prójimo; su fuerza no está en el poder, radica en su Fe. Admiro a los hombres, que tienen como prioridad la armonía de su interior y su exterior, que buscando la plenitud, reciben la abundancia, y la administran de acorde a sus valores, principios y ética.

¿A esto se referiría el Rabino Jesus cuando dijo: “buscar el reino de Dios y su justicia y todo será dado por añadidura”?

Vale la pena hacernos este par de preguntas para ubicarnos hacia donde vamos encaminando nuestros pasos por la vida, antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué soy capaz de hacer por dinero?
¿Qué soy capaz de hacer por amor?

Ahí les dejo esta reflexión, deseo de corazón, nos haga crear una genuina conciencia de lo que buscamos en esta vida, sobretodo en estos tiempos donde casi todo tiene precio.

Feliz domingo.

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2 pensamientos en “Riqueza o felicidad

  1. Ivet dice:

    Una lectura amena, sigue así dotado de gran humanidad y humildad
    Gran trabajo.

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