Hipócritas nacionalistas


De la reforma energética, se ha dicho de todo, desde investigaciones concienzudas, hasta las más sofisticadas explicaciones técnicas; sobran argumentos, pero no hay suficientes razones, mientras tanto, la verdad, brilla por su ausencia.

Los impulsores de las últimas reformas, y muy en especial de la energética, son los mismos que no han sido capaces de cumplir con sus obligaciones, que no han consumado los compromisos adquiridos con la sociedad. Los artífices de esta reforma, son los mismos que cobran cientos de miles de pesos mensuales, y que gastan a discreción en asesorías que como consecuencia, tampoco han dado ningún resultado favorable. Quienes defienden la tan cuestionada reforma, son los mismos que no han sido capaces de defender los recursos de nuestro México y ahora están por entregarlo todo.

Ellos, quienes han fomentado una miserable cultura, que emana de una televisora a la que protegen, y que es la que controla e induce a millones de mexicanos, nos generalizan, nos meten al mismo costal de la mediocridad, y nos señalan como incapaces de reconocer que es lo que mejor nos conviene, y ellos, “benévolos representantes de la sociedad”, se ven “obligados”, a tomar la decisión que es tan preponderante para nuestra nación.

¿Cómo creer que las decisiones que se toman aislados de la sociedad son las mejores? ¿Por qué se protegen de la sociedad, si en verdad representan nuestro sentir? Se han vuelto unos cínicos, los políticos enfermos de poder y contagiados de la más perversa avaricia.

Pensé erradamente, que los mítines de AMLO, no habían servido para nada, y tarde me doy cuenta de que sí, sirvieron para consumar la reforma energética.

Algunos millones de mexicanos, que no simpatizan con ningún partido político, ni movimiento alguno, no están de acuerdo en la reforma energética. Esta sociedad informada, no necesita de lo que diga y haga Andres Manuel Lopez Obrador, para sustentar sus razones. Su inconformidad está basada en la realidad, nada más. El movimiento de AMLO, también subestima a la sociedad, ofende la inteligencia de millones de mexicanos que no necesitamos un nuevo partido político como trinchera, para defender lo que sabemos nos pertenece. Muchos sabemos que la manipulación, es especulativa, y que sólo beneficia al que la fomenta.

Restringir el pensamiento, la voluntad, la libertad y el derecho de los ciudadanos pensantes a la decisión de un personaje, es tan colonizador, como lo es la tiranía.

“Hipócritas nacionalistas” nos llama Manlio Fabio Beltrones, refiriéndose a quienes solos se acorralaron dentro de MORENA, guiados por su pastor AMLO, y así el senador, universaliza la protesta en contra de las reformas y nos crítica a todos por igual, ni siquiera reconoce que hay mexicanos libres y pensantes, que tenemos la certeza de que se está cometiendo un grave abuso.

En la MORENA de López Obrador, los reformistas, encapsulan la protesta social, y la politizan; allí amontonados, nos incluyen a todos, y desde el poder nos señalan: “Hipócritas nacionalistas”.

No se cuál infarto fue más grave, si el social que se vio bloqueado por la ausencia de su líder, ó el que llegó de manera tan oportuna a salvar a López Obrador, para que después pueda seguir canalizando la presión social, y capitalizando el descontento en firmas para fundar su partido, y así se diluya la esperanza de un triunfo para la sociedad mexicana.

No cabe duda, que los legisladores, ni ven, ni oyen la voz de un pueblo que sí grita, piensa, y propone. En los proyectos que los legisladores, no voltearon ni a ver, no cabe la corrupción, ni el saqueo que ellos han fomentado durante décadas, especialmente durante los últimos 12 años. Es evidente, como se ha truncado paulatinamente y a propósito la fuerza productiva de Pemex, para debilitar la empresa y entregarla a intereses que no son los nuestros.

Lo que toda la sociedad mexicana quiere, es que se le tome en cuenta, que se le incluya, que se le pregunte, que se le volteé a ver.

Estas reformas son temas de trascendencia nacional, ¿por qué no se nos consulta? Somos muchos más de lo que la constitución tiene estipulado para que la consulta ciudadana surta efecto.

Un país que invierte tantos millones de pesos en un instituto electoral, no puede tener una representación ciudadana confiable, este es nuestro caso.

¿Y el artículo 35 constitucional?

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