Ateísmo y religiosidad


Se de una persona que se lía a golpes con sus trabajadores, los amenaza desde su escritorio con pistola, les roba parte de su sueldo y los humilla. Frecuenta prostitutas, y engaña a su mujer hasta con una escoba con faldas. Pero, al final del día, entra a una pequeña capilla, se hinca, y se persigna, ignoro si agradezca alguna “protección”, ¿pero qué deidad puede proteger a alguien así?

Conozco otros tipos que desde la protección e inmunidad que da la religión, escondidos detrás de una sotana, violan niños, abusan de la inocencia más tierna del ser humano, cuando la bondad está en su máxima expresión. También son muy proclives, al lujo y excesos. Se dicen representantes de Dios en la tierra.

En ambos casos, se trata de miembros de la religión católica, – “la que les inculcaron sus padres” – ¡Qué fuerte!

Cuando tuve la plena conciencia de lo que sucede dentro de las “iglesias” mejor me retire, y desde entonces me asumo parte de la apostasía.

No juzgo, pero no puedo compartir mi fe, con quién comete esas pinches aberraciones. Tampoco puedo generalizar, pues no sería justo, e insisto, prefiero retirarme, porque en mi particular opinión, no necesito de ninguna iglesia para que me enseñen como asomarme a mi propio corazón.

Respeto a quien profesa la religión católica, o cualquiera. Mi mejor intención es invitarlos a reflexionar, y reconocer que sí en verdad sus religiones han servido de algo en un mundo tan corrompido, y que tal vez al aceptar los dogmas de manera tan sumisa, los vuelve parte del problema y no de la solución.

Las religiones y el hombre caminan en franca decadencia. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta qué las figuras animadas del infierno de Dante seamos nosotros mismos y nuestros hijos?
¡Hay que pensarlo!

Puedo escribir todo el día sobre los vicios y descarríos de las religiones, pero entonces el perverso sería yo.

En el extremo opuesto, vislumbro la herejía, y la blasfema irresponsable, que no es otra cosa más que el síntoma de una ignorancia muy similar al del fanatismo religioso.

El religioso, se siente superior, por ende se sabe un privilegiado; todo se vuelve poco, hasta las cosas más hermosas de la vida pierden el sentido; su mundo no está aquí, así que por algo inexplicable la cigüeña lo trajo acá y no al paraíso, donde se supone debería estar.
¡Qué risa!

El ateo, lo presume todo el día, en mi singular apreciación, es un ególatra, que piensa que lo sabe todo, que lo puede todo, incluso crear un infinito, y que piensa que un su vaso de agua, puede caber todo el océano. Tienen la fuerte necesidad de creer en algo, y negándolo quieren convencerse a ellos mismos. ¡Son simpáticos!

En ambos casos, se es un inadaptado.

Pienso en el lo difícil que es caminar sobre un alambre, y lo importante que es guardar un equilibrio para lograrlo. En la cotidianidad de la vida, también el equilibrio juega un papel preponderante.

¿Y si nos asomamos a nuestro corazón? ¿Y si nos hacemos un sincero examen de conciencia?

El regalo de la vida, no es tan complicado, pero tampoco es fácil, sólo hay que aprender a darle su justa dimensión; en realidad para vivir con plenitud, necesitamos encontrar nuestro propio equilibrio, el suficiente para que nos permita llegar al otro plano, recordemos que por aquí sólo vamos pasando, nacemos y morimos, eso es tan real, es un trayecto, y tu decides como lo vas a transcurrir.

La vida no es tan complicada insisto, la receta nos la dio Jesus, puso como testimonió su propia existencia acá. Lo difícil es vivirla, no de apariencia, sino desde nuestro interior. La mayor cualidad que veo yo en Jesus, es la de ser un hombre justo, con un equilibro perfecto.

La perfección en nuestra condición no es posible, pues para evolucionar necesitamos aprender, y los errores son el mejor maestro, claro para el que es honesto y los reconoce.

Así qué ni somos deidades, ni somos una casualidad. Formamos parte de un universo infinito e inexplicable, el conocimiento y la verdad absoluta rebasan nuestras fronteras, la vida las delimita. Estamos aquí por algo muy superior, llámelo como quiera, pero trate cuando menos de agradecerlo y respetarlo.

Por ultimo sugiero, armonizar y equilibrar nuestra vida, desde nuestro interior, eso ¡se nota!

Viva, disfrute, ame, agradezca, respete, sea feliz, contagie a los demás y trascienda.

Feliz domingo.

MC

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