El sublime vínculo


Para la ciencia, esa que suprime al alma en sus razonamientos científicos, y que eclipsa los enigmas con la fría lógica, el hecho de llevar la misma sangre nos puede permitir de manera instintiva, e imperceptible a reconocerla para cuidar a nuestros miembros, y de esa manera asegurar la permanecía de nuestra estirpe y conservarla con vida.

Pero hay algo que no admite duda, algo que es inescrutable, y es el hecho de sentir que
¡la sangre llama!

En mi caso muy particular, puedo querer mucho a algunos amigos, hay quienes forman parte de mi familia espiritual, que los siento incluso parte de mi, pero se perfectamente, que no lo son.

Hay rasgos físicos, gestos, ademanes, puede ser el timbre de voz, la mirada, los gustos y hasta la manera de ver la vida, que sin la necesidad de un examen de ADN, nos puede dar la certeza, de que aquella persona lleva nuestra misma sangre.

Puedes percibir esto en tíos, sobrinos y hasta en primos, pero la fuerza que atrae a los hermanos es la más fuerte. Ha sucedido que cuando se han conocido dos personas de sexos diferentes, y que no saben que son hermanos, se atraigan de tal manera, que pueden confundirse con el enamoramiento. Los hermanos, nunca pasarán desapercibidos.

Muy posiblemente para Jesus, el discípulo que más amaba, era su hermano, pero las religiones desvían la verdad para manipular a las personas con historias falsas, llenas de prejuicios y así conservar sus perversos dogmas; dogmas que se quedan atrapados entre el paso de la luz, y no dejan ver con claridad, la autenticidad de la historia, deformando la inocencia de la propia naturaleza. Como sí posibilidad de que Maria, hubiese concebido un hijo con José por amor, hubiese sido… pecado.

Jesús dijo que su madre y hermanos, eran los que lo seguían en la fe, pero estoy seguro que se refería al plano espiritual, ya que para el Rabino, la sangre, era sinónimo de divinidad.

¡Por eso no puedo evitar sentir esa inquebrantable lealtad por mis hermanos! ¡por eso no puedo evitar sentir que la sangre, ese rio de vida que corre por mis venas, que llega a mi corazón, hace que en cada latido sienta a cada uno de mis hermanos!

Honrar a los padres, y amar a los hermanos, debe ser la primer muestra de amor a Dios, y la mejor manera de aceptar el regalo de vida con sincera gratitud.

Deseo ardientemente que mi Dios y la vida, me concedan generosamente siempre, esa oportunidad.

Feliz domingo.

MC

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