Mireles, la amenaza.


José Manuel Mireles, médico y osado político que se convirtió en últimas fechas en un líder social, ahora esta preso por ser una amenaza para los artífices del conflicto y que es capaz de recuperar la paz de Michoacán.

Al imperio no le conviene la paz de México; cuando menos no ahora.

El inicio de la falsa guerra contra el narco en Michoacán, no fue una casualidad. Esas eran las indicaciones claras que debía de seguir Calderon, y no precisamente para pacificar, sino lo contrario, para poder detonar el terror que actualmente se padece en aquellas tierras y gran parte del país.

La corrupción y necrosis que vive hoy el estado de Michoacán, no es una exclusividad ni de el PRD que la expandió, ni del PAN que simulo una ofensiva e intentó gobernar a billetazos, ni del PRI que fue el génesis y que en la actualidad protagoniza la peor parte de la decadencia michoacana.

Mireles, no es un héroe, ni un caudillo; tampoco es un delincuente, un criminal.

Mireles, el médico cirujano entre 1984 y 1986 fue miembro activo del PRI en su natal tierra. Hay una supuesta condena que cumplió entre 1988 y 1992 por siembra y cosecha de mariguana. Después migro a Sacramento California, donde continuó en la política, pero ahora en el PRD. Regreso a México en 2007 y es donde después de un intervalo poco claro, y luego de un avionazo que lo lanza a los medios de comunicación, reaparece como: líder moral y portavoz de las Autodefensas de Michoacán (movimiento de civiles armados contra el crimen organizado).

La situación me parece clara:

Mientras que Mireles como líder de los autodefensas con su lucha por recuperar la seguridad de los territorios, pudiera justificar más acciones violentas como consecuencia de los enfrentamientos y las intervenciones del estado por parte de las fuerzas federales y el ejército, todo estuvo bien. El problema empezó, cuando Mireles mostró un genuino liderazgo, y empezó al margen del gobierno y muy por encima del comisionado federal Alfredo Castillo, organizar a la sociedad para que sin cruentos enfrentamientos fueran recuperando el control de sus poblaciones y territorios.

Fue entonces cuando Mireles amenazo con garantizar la paz al gobierno federal y eso se volvió un zaherimiento a la estrategia federal, que no es otra cosa que la simulación.

Entonces con un aparatoso despliegue de las fuerzas federales se detuvo al médico cirujano José Manuel Mireles y á aproximadamente otras 80 personas.

El detalle es que por portar armas para uso exclusivo del ejército, por cierto un ejército incapaz de garantizar una verdadera seguridad que es lo que estaba garantizando el médico cirujano.

Otro curiosa casualidad, es que en los operativos que detienen a los grandes capos criminales, no utilizan tanta ostentación de fuerza, como lo hacen para reprimir desde una manifestación social pacífica, hasta las contundentes acciones de un activista, como lo es el caso del michoacano oriundo de Tepalcatepec.

Así de frágil es la sinalefa entre la sociedad y el que debiera ser un gobierno.

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