¿En qué momento México se convirtió una fosa clandestina?


La prioridad del estado, la obligación principal del gobierno, y la primer responsabilidad del funcionario público es garantizar la seguridad al ciudadano. Errando esta antelación, se malogra absolutamente.

La niñez y la juventud han sido blancos de una brutalidad indescriptible en los últimos años. Niños ultrajados, explotados, humillados… Jóvenes engañados, utilizados, embrutecidos, sin oportunidades… Generaciones con profundos resentimientos presagian un sombrío futuro.

La niñez y la juventud, en la actualidad, son un jugoso botín que materializan en dinero y en capital político quienes ostentan el poder.

El pensamiento de una sociedad insensible y egoísta que evade esta trágica realidad, ignora que los próximos pueden ser los seres que mas aman; esta mediocre actitud es la qué vergonzosamente predomina en México.

No podemos continuar así. Tenemos que crear conciencia y formar un frente común que exija la seguridad y la paz que nos han negado.

No hay líder ni caudillo capaz de resolver la grave situación con el solo hecho de alcanzar un puesto de elección popular. Pensarlo siquiera es un disparate.

Cada ciudadano tiene el poder de ejercer presión desde su entorno, para que las cosas funcionen de mejor manera. Nuestra vida puede ser una trinchera para el valiente. No la convirtamos en el escondite de un cobarde.

¿Que mas necesitamos para decidirnos a formar un frente común en contra de la inseguridad y la imperante corrupción?

¡Armémonos con dignidad, conocimiento e información!

Nuestros hijos merecen un México en paz.

Los cómplices y los responsables de la tragedia de Ayotzinapa


Lo sucedido en Iguala, Guerrero en contra de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, pinta de cuerpo entero la complicidad del crimen y el estado en contra de la sociedad. El agravio no se reduce a un sector social, ni a un municipio, tampoco a un estado, el agravio es a toda la sociedad mexicana.

Es una ofensa a la inteligencia, pretender que creamos que los criminales actúan solos, y que hemos llegado a esta hecatombe a pesar del gran esfuerzo del estado por combatirlos.

El estado es parte ya de la estructura criminal.

La decisión de homologar el crimen y la política en México, no es local. La violencia y el terror, es un canal que permite el intervencionismo extranjero en las decisiones fundamentales de nuestra nación. El crimen nos desprestigia y nos exhibe como ineptos. Decir que la corrupción pertenece a nuestro acervo cultural, es aceptar que necesitamos ayuda de fuera. Reconocerlo así, no fue puntada ni casualidad en el discurso del presidente Peña Nieto. Ese arquetipo fue utilizado para vender la reforma energética, y eso nos condena a no tener ni el control ni el beneficio absoluto de nuestra riqueza natural.

Las políticas exteriores diseñadas por quienes ostentan la democracia como bandera, son las que deciden el futuro de los mexicanos. El estado mexicano, es una herramienta manipulada en favor de los más grandes capitales del mundo, que son los que lo dominan.

Si consideran necesario que corra mas sangre para justificar futuras acciones que les garanticen mayores utilidades, el estado mexicano será un sumiso subordinado que solo oficializará los hechos con su perenne retórica que condena los hechos trágicos. Nada mas.

Las investigaciones en torno a los estudiantes de Ayotzinapa, prosperarán hasta llegar con los autores materiales y quizás alcancen a un funcionario público de mediana investidura señalado como autor intelectual, que será quien recibirá la descarga de ira colectiva y todo el peso de la justicia mediática, que se convierte en el infalible analgésico social.

Hay muchos cómplices en este horrendo crimen, pero muy pocos los verdaderos responsables y esos son intocables.