11.- Un día de campo 


  
El viernes por la mañana Horacio llego al rancho muy temprano, ayudó a don Paco a subir los botes de leche a la camioneta, las hieleras con el queso, los dos hablaban poco. Luego fueron a desayunar. 
Doña Margarita ya los esperaba, Corina también. Durante el desayuno, todos platicaban, anécdotas cómicas en la pacífica vida del rancho, todos estaban alegres como si festejaran algo. 
Corina se sentó de frente a Horacio, y con su pie le acariciaba la pierna. Horacio la veía hermosa, le cerraba el ojo, y se chupaban los labios. 
Terminaron y todos se fueron a sus labores. El rancho media unas 20 hectáreas, y Horacio ese día se fue mucho más retirado a trabajar. 
Corina llego a la hora de la comida, en la Yegua – hoy comeremos aquí, te traje sándwich y agua fresca -. Mientras comían ella le pregunto: – ¿de verdad te divorcias? Sería muy fácil para ti engañarme, estoy enamorada – Horacio le explico la situación, y le dijo que todo era verdad. – ¿Has pensado en los 16 años que te llevo? -. – No me importa – dijo ella, y continuo – quizás eso entre tantas cosas es lo que mas me atrae de ti, que eres todo un hombre Horacio -. 

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