Para entender a Cuba 


El país más valiente de Latinoamérica es Cuba. Si, esa pequeña isla del Caribe con sus paradisiacas playas y con una situación económica terrible. 
Cuba es el símbolo de la verdadera independencia, de la soberanía y la dignidad de un pueblo. 
Imagínense ustedes que ninguna tienda de tu ciudad te puede vender nada, ni medicinas, nada. Esto como consecuencia de tu valor para defender tu familia y tu terreno. Y quien sea sorprendido vendiéndote algo o comprándote algo, será severamente sancionado. 
Consigues como puedes semillas de trigo, maíz, siembras hortalizas y crías algunos animales de granja para el consumo de tu familia. Obvio no produces tanto trigo para que se desperdicie el pan, así que lo racionas a tus hijos. Lo mismo con todos los alimentos que produces. Algunos de tus hijos te reclamarán, otros se sentirán orgullosos de ti y tu dignidad. Por necesidad, un miembro de la familia tiene que prepararse como médico, y hasta producir sus propias medicinas con sus precarios medios, recuerda que nadie te vende ni una aspirina. 
Mientras esto sucede, quien te impuso ese cruel bloqueo espera que revientes y vayas a pedir perdón. Te pone como ejemplo de una familia mediocre, pobre y fracasada, se mofan y burlan de ti. 
Pero tú sigues creyendo en la igualdad, en la libertad, en el respeto. Sigues trabajando arduamente y uno de tus hijos el doctor de la familia es solicitado por un vecino para que le cure una enfermedad, tú lo permites por humanidad. Si esa humanidad que a ti te han negado todos. 
Uno de tus hijos, de los más inconformes se siente preso en esa cárcel que tú no construiste, te tilda de loco y te abandona. Se va con el vecino más rico, el que a ti te tiene en la miseria. El vecino que tiene muchos hijos drogadictos y que según el pelea con quienes producen y les venden la droga, pero que los apoya en lo obscuro. Tu hijo se fue con el vecino que tiene controlado todo, que crea conflictos con los vecinos y cuando todo es un caos llega a poner orden y aprovecha para saquear sus bienes. Tu hijo ahora está del lado del vecino que fabrica armas que les vende a los vecinos a los que les crea conflictos para que se maten entre hermanos. 
Otro de tus hijos sale de tu casa pero regresa cuando quiere, porque el vecino rico que te tiene oprimido le paga para que hable mal de ti. Ese hijo te traiciona y va por las casas de los vecinos que viven controlados por el vecino rico a decirles que tu papá no te deja salir y que en tu casa viven en la pobreza, que nunca hagan lo que hizo su papá, que no se unan, que sigan obedeciendo al rico. 
Algunos hijos de los vecinos han muerto de hambre, sin embargo los tuyos no. Nadie come hasta el hartazgo, pero come lo suficiente para vivir sano. Muchos de los hijos de tus vecinos no saben leer ni escribir, sin embargo en tu casa todos lo hacen. En las casas de los vecinos se roban y matan entre hermanos hasta para robarse la droga, son adictos y cada vez lo son más. En tu familia no hay esos problemas, quizás habrá diferencias pero no llega esos brutales extremos. 
Algunas de tus hijas, deslumbradas por lo que alcanzan a ver de los vecinos, han sucumbido a la seducción del dinero o cosas que no hay en tu casa por el bloqueo y han sido víctimas de la prostitución. Es la forma de vida de los hijos del vecino rico.  
Muchos vecinos te critican y creen que eres un loco por vivir así, que eres un fracasado y quieren que finalmente accedas a todo lo que el vecino rico quiere para que tus hijos gocen de la “libertad” de la que gozan los suyos y que tengan acceso a todas las cosas que les ofrece el rico. 
Algún vecino valiente osado y muy capaz, con mucha facilidad para persuadir a los demás vecinos de detener la corrupción, la violencia y la desigualdad que genera el vecino rico, que estaba unido a ti, fue asesinado. Otros vecinos con tus mismas ideas libertarias, también han sido asesinados. 
— Así es la vida en Cuba. La mayoría al hablar de socialismo, lo intuye como una amenaza, pero no es así. ¡Pobre Cuba! El cruel embargo económico, los ha dejado inmersos en aquel 1959, y eso es una injusticia. 
Para entender:
•El socialismo es que el petróleo sea una fuente de ingresos para la sociedad y que se beneficie el país en general, utilizando los recursos públicos en salud, educación, cultura, infraestructura y que esto sea el motor del crecimiento colectivo, sin que por ese motivo se limite a nadie a producir más, esto se sumaría en beneficios sociales. 
•El capitalismo es que el petróleo sea extraído en sociedad con voraces empresas privadas que nos dejaran un mínimo de utilidad que no alcanzará para cubrir las necesidades básicas para que una nación crezca. Entonces crearán impuestos para sostener una clase política que vela por los intereses de los inversionistas extranjeros; una clase política que gusta de vivir en la opulencia. Como el ingreso obtenido de nuestros recursos es poco después de compartirlo y los impuestos no alcanzan a cubrir el despilfarro político, mejor se va a privatizar todo, el que quiera un servicio que lo pague y como esto era obligación del gobierno, bastará con algunas reformas a la constitución para evadir legalmente a esa responsabilidad y listo. Como los extranjeros nos prestan todo el dinero que quieran los políticos, siempre estamos endeudados. En síntesis, las ganancias son privadas y las pérdidas públicas. —
Ojalá y algunos logren comprenderme, y otros más… orientarme. 
  

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Un pensamiento en “Para entender a Cuba 

  1. patricia dice:

    Te leo y quiero opinar. Me cuesta callar y mantenerme en silencio, aunque no acostumbro a escribir mis puntos de vista en la red. Me mueve tu rectitud, tu voto de pobreza, tu valor por el trabajo, me mueve tu fe en el sistema político de tu país y tu confianza en la motivación de aquellos que promueven todo ese esfuerzo cotidiano para continuar viviendo.
    Sin embargo, no entiendo esa lucha, no entiendo el sufrimiento y la carencia de miles de personas, no entiendo el hambre y la enfermedad, cuando la respuesta esta al alcance de quienes gobiernan.
    No creo para nada que el hambre y la escasez de Cuba tengan justificación en el embargo, la historia nos muestra que países con gobiernos comunistas terminan invariablemente en la miseria y la corrupción. Mi familia fue victima de ellos en dos generaciones seguidas, quizás tres si me alcanza a mi y a mi familia. Expropiar de un plumazo lo que ha costado años de ahorros, trabajo, esfuerzo y sacrificio, es un “privilegio” que solo los dictadores tienen. Los que han construido empresas y negocios se vuelven “enemigos del pueblo” porque el verbo de un gobierno comunista y dictatorial puede hablar más alto y mandar a callar al otro a punta de cárceles y torturas.
    Las economías no se gobiernan con leyes, las economías tienen vida propia, por eso los productos desaparecen de los anaqueles y aparecen revendedores y niños vendiendo sus cuerpecitos por migajas de comida. Las necesidades subsisten y no se borran escribiendo leyes ni mandando esbirros. Hoy día nadie debería vivir sin acceso al agua, a la electricidad, a la comida, a la educación, a la salud, a la seguridad y a la posibilidad de elegir libremente a sus gobernantes y a reclamar sus derechos.
    Yugoslavia, Bosnia, Rusia, Alemania, Cuba y ahora, Venezuela, son muestra fiel de que el comunismo es lo peor que le puede pasar a un pueblo, no importa si el país es rico o pobre, igual quedará en la ruina. Los países se reponen pero las historias de vida se destruyen y las vidas de las personas quedan arrasadas tras miles de recuerdos de hambre, enfermedad y miedo. Millones de ciudadanos del mundo son migrantes que han salido huyendo de la tragedia de sus países porque un estado comunista ha decidido que sus vidas y sus necesidades no son prioritarios en el proyecto país que sus gobernantes tienen en la mente. Los chinos migraron por décadas, con cuerpos de hombres y mujeres que no pasaban los 40 y tantos kilos, todos con tallas bajas, que mostraban años de hambre y necesidad en sus cuerpos. ¿Quiénes se hicieron responsables por tanto dolor y tanto daño?
    No hay nada más triste que ver el hambre en los cuerpos y los rostros de quienes conoces y amas. Darte cuenta, día tras día, que tu, tu familia, tus amigos, tus vecinos, están cada día más flacos, perdiendo 10, 20, 30 kilos, mientras tus gobernantes están cada día más gordos y rozagantes.
    No. Si bien reconozco que el capitalismo es un sistema absurdo de consumismo, desperdicio y destrucción, lo prefiero mil veces al comunismo, que también es un sistema de destrucción del capital de trabajo, de la igualdad con el rasero para abajo, de la mediocridad de las condiciones de vida reducidas a su mínima expresión y de gobiernos abusadores y represores.
    Admiro a los cubanos que han logrado mantener su rectitud, pero también reconozco el sacrificio de aquellos que han torcido sus principios y sus sueños para garantizar la comida en la mesa de sus familias. Anhelo el día que el pueblo de Cuba pueda reconocerse como un pueblo libre y prospere de acuerdo al verdadero valor de su esfuerzo y su trabajo y no de acuerdo a la medida que un gobernante mediocre ha decidido para ese pueblo.
    Te deseo todo lo bueno.
    Bendiciones.

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