El “abuso policiaco”, Damián Zepeda y los antecedentes. 


¿Por qué cuando la policía detiene a un político o funcionario público para revisión, por exceso de velocidad, por cometer cualquier infracción o por qué se sospecha que conduce un automóvil bajo los influjos del alcohol se molestan y se sienten agraviados? 
Ese tipo de prácticas, todos los ciudadanos de a pie, la mayoría con mucho más calidad moral y cívica que los mismos políticos y funcionarios públicos, las vivimos a diario por parte de distintas instituciones policiacas. Algunas veces con motivos, y otras elegidos al azar, para buscar el más mínimo motivo para intimidarlo y terminar con una extorsión. 
Pero cuando se trata de un político, estos se resisten, se molestan, reclaman sus derechos (los mismos que ellos nos han ido arrebatando, hasta convertirnos en un potencial blanco del abuso de cualquier institución policiaca) se sienten intocables; amenazan a los policías, y si son del partido contrario al que está en turno, dicen que es golpeteo político. Y qué decir de los medios, los acusan de acoso y de abuso si publican la nota. 
El caso de Damián Zepeda el secretario general del nefasto y funesto PAN, que fue detenido cuando su chofer iba en exceso de velocidad y por la falta de una luz en su vehículo, esto en la ciudad de Hermosillo, Sonora; no fue la excepción, e hizo todo un drama, como lo acostumbran los políticos, y culpa a la policía de cometer abuso en su contra; se presume que iba bajo los influjos del alcohol, señalamiento que no se pudo comprobar debido a que Zepeda era el copiloto, no era el conductor. 
¿Y si hubiesen aceptado civilmente su falta? ¿Y si no se comporta prepotente, y retador? Nada de esto, hubiese sucedido. 
Hay que recordar, que los panistas de las administraciones estatales y municipales pasadas, están involucrados en varios delitos; ese antecedente, y la prepotencia del panista, hizo que los policías sospecharan, quizás estaban ante la fragancia de un delito. Los policías, solo hicieron su trabajo. 
No hay que olvidar las célebres y millonarias hieleras de Padrés. 

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Los periodistas del Milenio, periodistas del estado. 


Recordando la entrevista sobre lo ocurrido en Nochixtlán, Oaxaca, entre Carlos Marín y Julio Hernández, reflexione lo siguiente. 
  Por cierto, como un paréntesis, Hernandez hizo pedazos al payaso de Marín, obviamente no podía ser de otra manera, a pesar que Adela Micha, la titular del programa donde fueron entrevistados, y que pertenece a televisa, ayudaba a su cómplice para que no se viera tan humillado por la inteligencia y la razón de Julio, él Astillero. Cabe destacar que el: “asalto a la razón” por parte de Marín, fue un show cómico, malísimo. 
  Carlos Marín, lo único que merece de la sociedad mexicana es un escupitajo, y ya se lo han echado, y nadie se escondió para hacerlo. Inmediatamente otros miembros de la palangre, de su misma calaña, lo defendieron; sobre todo las plumas al servicio del gobierno, que los excusan de todo, desde el panfleto llamado: Milenio, del cual Marín es director. 
  Julio Hernández, merece el respeto y la admiración de la sociedad mexicana. Pero no así de los gobernantes y funcionarios abusivos que se ven evidenciados a través de la objetiva pluma del periodista oriundo de la capital Potosina, quién es fundador y director del rotativo la Jornada en San Luis Potosí. 
  De tal manera, que mientras a Marín lo escupen, a Hernandez lo amenazan de muerte. 
  Así la libertad de expresión en México; así el derecho a la información de los mexicanos. 
  Dicen que Ciro Gómez Leyva, entrevistó a Peña Nieto. ¿Que esperaban, que lo hiciera Sanjuana Martínez, Lydia Cacho o Alvaro Delgado, incluso él mismo Astillero?

¿Cuál independencia? 


El solo hecho de ser un país INDEPENDIENTE, debiera ser el verdadero motivo de festejo, no sólo hoy por la noche, sino todos los días, eso se llama orgullo patrio. 
Dependemos del BM (Banco Mundial) del FMI (Fondo Monetario Internacional) del G20 y otras organizaciones internacionales creadas y auspiciadas por EE.UU. Además estamos dentro de un TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) o NAFTA (por sus siglas en inglés). 
Estas organizaciones internacionales adhieren a países, que permiten casi un control total desde el exterior. Apoyan una democracia que siempre les favorezca, y permiten que los políticos locales amasen fortunas a su paso por los puestos públicos como “bono” a su sumisión. 
Los partidos políticos y sus encarnizadas luchas por alcanzar el poder, no es por la vocación de gobernar, es por el negocio multimillonario que significa ser elegido “democráticamente”. 
Estas deleznables Prácticas, han prostituido el verdadero quehacer político, que al sentirse excluido del negocio, pacta en perjuicio de nuestra nación, para alcanzar pequeñas cuotas de poder. 
No se necesita tener una licenciatura en ciencias políticas para darse cuenta que el control de los principales sectores económicos, están en manos de transnacionales. 
La corrupción no es una cultura; la corrupción en nuestro país, es un fuego que atizan desde el extranjero, porque esa práctica solo nos perjudica a los ciudadanos, pero jamás alcanza los intereses macroeconómicos, que están blindados precisamente por quienes deberían proteger los intereses de todos los mexicanos. 
Somos un país con una inmensa e inagotable riqueza natural, que disfrutan otros países, mientras que nosotros vivimos en una lacerante pobreza y no sólo económica, también social, educativa y cultural.  
¿Cuál independencia vamos a celebrar? 
Pero a la mayoría les vale madre, prefieren disfrutar el “Grito de la Independencia” al ritmo de banda.