Los niños de ayer, y los columpios de hoy. 


Me gusta la infancia, 

me gustan los niños, 

me gusta esa parte que todavía no aprende a fingir, 

que siente, 

que dice, 

que pregunta, 

que sonríe, 

que perdona, 

que juega, 

y que es experto en soñar con los ojos abiertos, 

capaz de reproducir ilusiones más precisas… despierto, que el subconsciente cuando duerme. 
El mejor espejo para mirarnos, es sin duda la niñez. 
¿Qué tanto nos ha deformado la vida, que no podemos reflejarnos ya en la imagen del niño que fuimos? 
Yo me siento orgulloso del niño que fui, porque fue un niño que me enseño cosas que ahora de adulto pongo en práctica a diario. 

Ese niño, fue un niño valiente, que a pesar de burlas, 

de escarnio, 

de violencia 

y de abusos, 

se mantuvo firme, y no replicó patrones, decidió seguir jugando, y en su oportunidad aún siendo niño, cuido, respeto y amo a los que eran más pequeños.
No sé en qué momento deje de ser niño, pero lo que sí sé, es que ese niño que fui, me entregó todas las facultades para ser hoy un hombre, que no se avergüenza de su pasado. 
Muchas veces, ahora lo sé, que el pie que te meten en la infancia, te hace caer cuando ya eres adulto… 

Esto quiere decir que el niño aquel que fuiste, se sostuvo, y mantuvo el equilibrio, que después de hombre, uno pierde, por complejos, prejuicios y por temor.
Hay veces me pregunto:

¿Por qué para mi es más fácil convivir con los niños y con los ancianos? 

Creo que es porque en la plenitud de nuestras vidas, olvidamos ser nosotros mismos, por lo que los demás, quieren que seamos. 

Nos dejamos llevar y nos ponemos máscaras, 

armaduras, 

escudos, 

y nos protegemos tanto, 

que olvidamos ser quienes éramos. 
¿Qué tan niños somos ahora? 
Jesús, aquel milenario filósofo lleno de amor, nos enseñó a ser como niños, porque solamente en esa condición, sería posible una verdadera evolución. 
El crecimiento del ser humano, tiene que ser así, más allá de las pasiones, más allá de las ambiciones, más allá de los odios, complejos y rencores. 
Mi pregunta para hoy sería:

¿Te sientes orgulloso o te avergüenza ser ahora el niño que fuiste ayer? 

La respuesta tiene que ser muy interesante, para saber, ¿Qué tan lejos estamos de ser el niño aquel que fuimos? 

Hoy, es un buen día para reflexionar al respecto. 
¿Nos vemos en los columpios?   

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Represión y abuso de autoridad en Sonora. 


La gobernadora del estado de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano, es calificada: la segunda mejor gobernadora del país. 
En mi personal opinión, debería de ser la número uno. El motivo es: que recibió un desastroso estado en ruinas, después de la pésima administración panista. 
En casi dos años de su gestión, se nota un importante cambio en todo el estado; sin duda la gobernadora Claudia Pavlovich, ha trabajado arduamente para que esto sea posible. Su compromiso con la sociedad, demuestra la fuerza y transparencia de su administración, que ha estado por encima de compromisos de partido; no hay pacto con nadie, a diferencia de otras entidades estatales del país, ella a cumplido cabalmente con la justicia, y su discurso ha sido traducido en acciones contundentes, que han llevado a prisión, a la mayoría de responsables del grave desfalco financiero del pasado gobierno. 
Es la única gobernadora, que ha lanzado un frente integral contra el narco; pues no sólo se trata de más policías y apoyo militar, sino que ha creado una intensa campaña contra las adicciones, para evitar que más jóvenes sonorenses se conviertan en adictos, delincuentes y posteriormente en  criminales. 
Los resultados en todos los rubros, van más allá de la retórica, sólo basta circular por los caminos estatales, que son la tangible muestra de que el Estado de Sonora, sí tiene rumbo. 
Claudia Pavlovich Arellano, es una gobernadora – para mi gusto – con potencial hasta para contender por la presidencia de la República. 
Pero regresando a la actualidad, este fin de semana, se dio un suceso muy grave y lamentable en el estado de Sonora. Miembros del transporte suburbano, cerraron la carretera número 100 que conecta a la ciudad capital de Hermosillo, con el poblado Miguel Alemán, y el resto de la zona agrícola de la costa, hasta llegar a Bahía de Kino. 
¿Qué es lo que llevó a los transportistas a tomar esa decisión de protestar, cerrando la carretera? El retiro de concesiones que según el Estado, incumplían con el reglamento. Pero ¿Y la capacidad de diálogo para conciliar este tipo de conflictos? 
El violento desalojo que efectuaron las policía estatal y municipal, fueron una inaceptable acción represiva. Circulan en las redes sociales y los principales diarios del país, la vergonzosa actuación de las autoridades. 
Los delitos comunes en la ciudad de Hermosillo, no han disminuido, todo lo contrario, han aumentado, y esto no es cuestión de percepción, son datos duros. ¿Por qué la policía no actúa con la misma contundencia? 
La gobernadora ha pronunciado lo siguiente con referencia a los deleznables hechos del violento desalojo: “No permitiré abusos policiacos en mi Estado, pero tampoco voy a permitir que se violenten los derechos de los ciudadanos sonorenses.”
Quiero decirle a la gobernadora, que lamentablemente en el Estado de Sonora, sí se violentan los derechos y garantías de los sonorenses. En algunos municipios, se montan retenes ilegales, con autos sin ninguna insignia policiaca, y personas sin identificación oficial, (dicen pertenecer a la PGR, pero se supone que son anticonstitucionales) revisan todo tipo de vehículos de manera prepotente, y en muchos casos extorsionan a los ciudadanos, ante la anuencia de las autoridades estatales y municipales, que no intervienen. 
También en los puntos de revisión de la SEDENA, dentro del estado de Sonora, (Querobabi, San Luis Río Colorado y Agua Prieta) los transportistas de carga pueden durar más de 7 horas detenidos, incluso más de 10 horas esperando a ser revisados, esto genera diariamente cientos de miles de pesos en pérdidas y el riesgo de que los productos perecederos pierdan su calidad de origen, afectando seriamente los intereses de los agricultores. 
De los anteriores ejemplos, nadie dice ni hace absolutamente nada. ¿Por qué? 
Me da la impresión de que los asesores de la gobernadora, no están a su altura. 
Lo importante ahora, es: ¿Qué hará la gobernadora Claudia Pavlovich, después de está autoritaria acción en su Estado? 
Imagen tomada, de las redes sociales.