Feminicidos. Móvil: ser mujer 


El hecho de que ha una persona, le arrebaten la vida por cualquiera de estas situaciones es aberrante. 
Le gustaba tomar 

Salía de noche 

Vestía muy provocativo 

Salió sólo 

No obedeció a su pareja 

Se fue a divertir 

Tenía amigas locas

Iba caminando por una calle sólo 

Tuvo relaciones sexuales con otro 

Provocaba pasiones en Facebook

Por Puta 

Era muy rebelde 

Se sentía muy chingona 

Me gustaba y no me hizo caso 

No me entendió 

Por bonita

Por fea

Estaba re buena 

Porque la amaba 

Porque no quiso coger conmigo 

Porque aquí mando yo 
Y así… Por situaciones tan absurdas como las anteriores, seres humanos terminan siendo asesinados, de las maneras más brutales. 
¿Cuál sería aquí la diferencia?
Yo, en lo particular, no veo ninguna. Que alguien le quite la vida a otra persona y argumente cualquiera de las anteriores situaciones, tiene una afección psicosocial, grave, y esa no es una enfermedad que justifique nada, es un problema que nadie quiere atender. 
No hay diferencias… pero, hay un “móvil” para que un ser humano sea asesinado por situaciones, que insisto son absurdas: SER MUJER. 
¡Qué vergüenza!

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Dos mujeres sin nombre, ni hombre.


Ella era feliz, cuando menos eso aparentaba… con su mochila al hombro, deteniéndola con ambas manos, y no por ser pesada, le gustaba afianzarse así a sus cosas. 
Caderas pronunciadas, breve cintura, senos de regular tamaño, piernas torneadas que la llevaban a donde ella quería, y de verdad era adonde ella quería, sus lugares no eran los establecidos. Sus caireles de un pelo chino crespo, se movían al candente ritmo de su apresurado andar. 
¿Algún piropo? Eran varios, de su trabajo a la avenida eran tres largas cuadras que tenía que recorrer para tomar el autobús que la acercaría a casa. 
No le importaba lo que los hombres, en ocaciones hasta profirieran… Su mente y su corazón, estaban en otro lado, más allá del ensordecedor ruido de la ciudad. Pensaba si la llamada había dejado en su compañera la misma sensación de: “no quiero dejar de oírte”. ¿Los correos, el chat, la foto el comentario en la red social..? ¿Significarían algo para ella? ¿Cómo tomaría una insinuación de ella? La moral en aquel lugar distante no tiene más que prejuicios, pensaba esto y se preocupaba ¿cómo decirle a una mujer, que soy otra mujer que me estremezco con su voz, con sus mensajes, viendo sus fotos? 
Eso era lo que ella llevaba en mente, y los acosos, piropos, miradas, y falsas atenciones aderezadas de una perceptible lujuria, pasaban desapercibidas. 
Así fue, hasta que venció el miedo y su timidez, tuvo más valor que complejos para decirle a esa compañera suya, que era ya su mejor amiga, que su corazón latía más allá de lo común por ella, más allá de lo común… Ciertamente lo hizo con el temor de verse rechazada, incluso mal juzgada; era un sentimiento que no podía ya ocultar y que se derramaba hasta en el más mínimo detalle… —Tengo que decirle, tiene que saberlo, me es imposible ocultarlo — y le declaró ese sentimiento, de tal manera que fue más allá de un arrebato de confianza, fue una declaración, cierto, pero fue de amor. 

Sin tocarla físicamente había logrado transmitirle todo lo que por ella sentía; no era seducción, era algo más, y así con el alma abierta la cautivo… — ¿Pero? — fue lo que escucho antes de un: — sí, sí, te quiero, te quiero yo también, y no sabía cuánto hasta este preciso momento en que declaras lo que tú sientes; me sorprendo pero me gusta sentirme así, atrapada en la sorpresa y en el misterio, sé que esto es una aventura que se puede convertir en el destino de mi vida, yo estoy dispuesta a dejarme llevar por ti —.
Después de dos meses de continuar hablándose, escribiéndose y trabajando juntas a la distancia para la misma empresa, se encontraron en un aeropuerto húmedo y frío, pero la temperatura parecía perder su efecto en ellas, la sangre les hervía, querían mirarse, abrazarse y… besarse. 

Así fue como la recibió, así fue como empezaron, así fue como más allá de los estrógenos y progestágenos, de los que ella carecía, pues había sido víctima de una severa endometriosis que la había dejado sin ovarios, la abrazo, la beso, la tomó de ambas manos, después de mirarse cada una en los ojos de la otra profundamente, que empezaron una nueva vida. 
Después de un encuentro así, con la plena confianza y seguridad de lo que ellas eran, más allá de tabúes y prejuicios, lo que vino después, lo que enfrentaron, solo fue cuestión de no soltarse de la mano, de amarse y de continuar confiando una de la otra. 
Se tenían, y eso era lo único que necesitaban, esa era su verdadera fe. 

Mujeres… 


En el calendario hoy está marcado el “día internacional de la mujer” 
Durante todos los días del año más que festejar a la mujer la respeto. La mujer es más que una definición borrosa e ilegible de género. La mujer es un ser humano y como tal merece mi respeto y algunas como algunos hasta mi admiración. 
Fue precisamente la madre naturaleza, por decirlo de alguna manera, la que las hizo frágiles, más no débiles. También fue la naturaleza la que las definió así, con formas anatómicas diferentes, con funciones específicas que no son posibles para un hombre, como lo es gestar un niño en su vientre. 
Una mujer no es una creación caprichosa de un macho. 
Más que felicitarlas, quiero reconocerlas, quiero ser parte de su lucha por alcanzar la paz y la seguridad que tanto anhelan, porque cuando se respete a la mujer nada más porque es: un ser humano, el mundo será un mejor lugar para vivir. 
No se trata de ver quién va adelante o atrás, ni de jugar competencias; quien sea capaz y pueda hacer cosas importantes por la humanidad: ¡que las haga! ¿mujer, hombre? ¡Nada más que las haga! 
La primer injusticia del poder desde el origen de los tiempos, es que el hombre se haya sentido superior a la mujer. 
Hoy es un buen día para reconocer los logros de las mujeres valientes y luchadoras sociales. 
¡Mi respeto y admiración mujeres!  

 

La mujer y la familia


Decía yo ayer, que la mujer lleva el futuro del mundo en su vientre, y es cierto. Alguien me dijo: “¿y las que no?” —Yo le respondí: ¡lo llevan en el corazón!

En la lucha de la mujer por la equidad, algunas han perdido proporción, y no sólo buscan estar a la par, sino por encima. Muchas hasta sé han lastimado por “vencer” al hombre en todo, hasta físicamente, y la verdad sin menospreciar yo les digo: La fuerza bruta, déjenla para los hombres, ustedes con su fragilidad y delicadeza tienen propósitos más fundamentales, que cambiar una pinchi llanta.

Un día estaba yo esperando pacientemente que se desocupará un cajón de estacionamiento de un supermercado; en cuanto salió el vehículo en cuestión, me rebaso como bólido otro vehículo y se intentó meter por la fuerza, yo le toque el claxon ¡era una mujer! Bajo su ventanilla y me dijo: “gracias caballero” —Le conteste: ¿Y la dama? —Pude ver como un dedo sobresalió erecto de los demás apuntando a mi rostro. Se retiró y me estacione.

•En primer lugar: yo estaba esperando ese cajón.
•En segundo lugar: yo no vi si era mujer o hombre, hasta que pronuncio su ironía.
•En tercer lugar: si buscamos una equidad, hay que respetar independientemente del género.

Recomendación: El respeto empieza por uno mismo, no “utilicen” su género a conveniencia, eso tiene otro nombre.

No encuentro un ejemplo específico porque en verdad, la mujer tiene muchas funciones más esenciales que los hombres ¡ser madre! Es todo un dechado.

La madre da vida a la semilla del hombre, y empieza a cuidarse ella para así cuidar a su bebe desde su vientre, sobre su figura, sobre su vanidad. Un bebe es la parte más hermosa del ser humano, es el cimiento del que será un día un hombre. ¡¿Quien chingados dijo que eso no era importante?!

Claro que la mujer tiene el derecho y la libertad de disfrutar su independencia y realizar proyectos personales, pero si no los han llevado al cabo aún, no se casen, y mucho menos tengan un bebe, porque les aseguró que el que padecerá sus “logros” será su hijo.

Tener un hijo no es una obligación, cuidarlo si.

Se realizo un estudio en Ciudad Juárez, Chihuahua y se llegó a la conclusión que los delincuentes más jóvenes, eran niños que fueron criados en guarderías, no por sus madres.

El hombre cada día se hace más insensible, más egoísta. No cree en la familia, porque en las últimas generaciones, es más importante un buen puesto, que ser padre o madre (para eso pululan las guarderías). Es más importante la casa que el hogar (Que sea más chingona que la del vecino). Es más importante la diversión que la educación (Hay más antros que bibliotecas o librerías). Es más importante el placer que el amor. Es más importante el que dirán, que lo que siento. Es más importante el sentirnos “realizados”, que amados. Es más importante sentirnos importantes, que ser importantes.

Ahora en muchos hogares, se han invertido los roles, y los resultados no están siendo favorables: hombres inservibles y mujeres agobiadas.

Ahora los hijos son educados por las tablet y los consejos se los da internet. (La mama está ocupada, realizándose y el papa trabajando para un mejor futuro)

Yo le agradezco con el alma a mi madre, que nada estuvo por encima de su hogar y de sus hijos; de lo contrario ahorita estaría yo jugando Candy Crush y no preocupado por crear una responsable conciencia colectiva.

Para todo hay tiempo.

Quizás la joven que me pregunto: ¿Y las que no? En referencia “al futuro que llevan las mujeres en su vientre”, hacia alusión a las que no pueden concebir, y la respuesta que le di, al decir que lo llevan en el corazón, es cierta. Conozco mujeres ejemplares, llenas de amor que ante la imposibilidad física de ser madres, adoptan un hijo y entonces la semilla de la maternidad no la siembra el hombre, sino Dios y fecunda no en el ovulo, fecunda su corazón.

Feliz domingo.

MC