Los hijos y la libertad.


Reflexión… 
Lo más valioso en la vida, es la libertad. Por eso, cuando los hijos empiezan a tomar decisiones de adultos, se supone que ya están listos para valerse por sí mismos, y hay que dejarlos volar, hay que respetar sus expectativas, y no obligarlos a cumplir las nuestras. 
Después te quedas ahí, para cuando ellos necesiten un consejo, o quizás ni eso, tal vez una opinión tuya, o parte de tu tiempo para que los escuches. 
A los hijos, no hay que cargarlos con nuestros complejos, con nuestras fobias y frustraciones, porque luego andan por el mundo con sentimientos inexplicables, que los aturden y no los dejan vivir en paz. 
Ya la vida se encargará de darles sus propias lecciones, para que las experiencias sean de ellos, y así adquieran las enseñanzas necesarias para seguir el camino que eligieron. 
Los hijos no nos pertenecen, cuando menos a mi, no me deben nada, ellos son libres, no hay ninguna condición, no llevan culpas ajenas, no las mías. 
En lo personal, la mayor satisfacción que pueden darme mis hijos, es que sean ellos mismos, genuinos, que no permitan la manipulación, que nada los condicione, que lleguen hasta donde tengan que llegar, que alcancen lo que deseen, pero sobre todo que paguen el precio justo, ni más, pero tampoco menos. 
Yo no he visto a un par de pájaros viejos, hacer ningún esfuerzo por alimentar a un pájaro grande, joven y fuerte. 
Yo me puedo equivocar, pero la naturaleza, no. Ella está dotada de una sabiduría infinita. 
Muchas veces, lo único que tenemos que hacer, es aprender a observar, ese puede ser uno de los grandes secretos de la vida.