Todos contra Delfina Gómez.


Rina, la moderadora, con su introducción a los temas, me da la impresión de que fortalece al PRI, esto no es otra cosa, que la mano del Gobierno, dentro del proceso electoral. 

Juan Zepeda, ha mejorado en el discurso, pero carece de ideas propias, trata de impresionar, pero lo suyo es retórica. Me quedo con la frase: “Caballo que alcanza, gana” me recordó al precandidato del PAN a la presidencia de la República en 2006, Alberto Cárdenas Jiménez. Esto nos dice, que el PRD se homóloga con la ultraderecha, y deja en claro que no es un partido de izquierda. 

Alfredo del Mazo, con la eterna retórica priísta, y sus números a favor, mintiendo sistemáticamente trata de engañar de nueva cuenta, para condenar a los mexiquenses a los mismos males que han padecido desde siempre. A falta de credibilidad y propuesta, tiene recurrir reiteradamente a la amenaza, para fortalecer el miedo al cambio, por parte de los ciudadanos. 

Josefina Vázquez Mota, especialista en lucrar con un mal que ellos mismos han fomentado: la inseguridad. La historia inmediata, nos deja en claro, que el PAN, ha superado al PRI, pero en sus peores prácticas. 

Delfina Gómez, trabaja y expone problemas reales, pues su propuesta es el reflejo de las inquietudes de los ciudadanos, ya que las bases del partido que representa, son sociales. Evidentemente, Delfina, no es una oradora del nivel de Vázquez Mota, de Del Mazo, de Zepeda, pero sin embargo transmite más que los demás candidatos, incluso que Teresa Castell, que se siente superior por su condición de independiente. 

Óscar González, el candidato del PT, parece que no tiene idea de lo que sería como gobernador. Deja en claro que su mejor intención, es dividir, para debilitar a la candidata de MORENA, y cree que lo logra, y para él, ese sería su triunfo. 

Algo que tienen en común todos los candidatos (excepto Delfina Gómez), y que es el blanco de todos sus ataques, se llama: Delfina Gómez y su partido, MORENA. 

Para cerrar, quiero dejar en claro, que en una verdadera democracia, no hay perdedores, porque se supone que la que gana siempre, es la voluntad del pueblo, para el pueblo.