Ausencias… 


Es más la costumbre, el saber que tarde o temprano, porque así tiene que ser, es que volverás a ver a aquella persona a la cual, no se ha valorado sinceramente su presencia. 

Las personas por más amor que nos tengan, siempre buscan una retribución afectiva o sentimental; es algo natural, tener la necesidad de sentirse bienvenido, incluído, respetado, valorado… Es importante dar, sin esperar nada a cambio, pero en aspectos emocionales o sentimentales, dar, dar, y dar, sin recibir nada, afecta seriamente nuestra autoestima, se pierde el amor propio, y por consecuencia la dignidad. 
Pareciera que los desprecios y la indiferencia, no deberían ser tomados en cuenta… pero, no se puede ignorar algo, que hasta el subconsciente percibe, y que luego empieza a manifestarse en auto-boicots. 
Supongamos que tu vives en el lugar 7, y regularmente siempre visitas en la mínima oportunidad, el lugar 1; y resulta que quien vive en el lugar 1, puede hacer varias vistas al lugar 5 al 4, también al 3 y al 2, incluso al 10, pero nunca visita el lugar 7. 
Las matemáticas son frías, pero son objetivas, exactas y los números no mienten. 
Ante un resultado así, no hay excusas. Se puede ir hasta el lugar 7, pero se prefieren otros lugares, así de fácil. 
Por otro lado, suponer que las personas siempre van a permitir un trato diferente, sólo por pensar diferente, es un grave error de apreciación. Eso tiene nombre y apellido, se llama: Falta de respeto, y se incurre en una: discriminación. 

Esto es muy común en las “familias” donde existe una tiranía, y empieza a manifestarse por pequeñas fisuras, que se vuelven grietas, y después terminan siendo unos abismos, que separan para siempre. 
Hay que tener mucho cuidado con las distancias afectivas que manejamos, no hay que suponer nada, cuando menos se piensa, ya no hay retorno. 
Es muy triste dejar de ver a alguien porque murió, pero esa es una causa inevitable, no está en nuestras manos. Pero debe de ser más doloroso, provocar una ausencia total de las personas que decíamos “amar” y que terminamos matandolas en vida.
Hasta un perro maltratado, se aleja de quien le provoca daño. Mala la comparación, pero muy poca la diferencia. 
Si no fuimos capaces de amar verdaderamente a las personas, más allá de nuestras creencias, de nuestras diferentes formas de pensar, cuando estuvieron cerca… lejos, mucho menos. Por eso si alguien se aleja totalmente de nuestras vidas, es momento de reflexionar, para evitar repetir el daño en otras personas; debemos de aprender de la experiencia, y valorar en tiempo y forma a esas personas que dijimos amar, antes de que sea demasiado tarde. 
El remordimiento, es un brebaje, que hay que beberlo sólo, para no dañar a nadie más. 
Cuando las cosas son así, piensa que lo mejor que puedes hacer por los ausentes, es desearles suerte, y dejarlos vivir en paz. Porque si alguien no regresa, es porque seguramente esta mejor, que de donde partió. 
De verdad, esto es para reflexionar. 

Qué tengan un buen domingo, y si es en familia, mejor.

Anuncios

Somos unos transmisores 


Reflexion… 
¡La necesidad nata de todo ser vivo de comunicarse! en especial del ser humano… por esa capacidad excepcional que podríamos llamarle: razonamiento. 
Meditando sobre la comunicación, una de mis pasiones, me imaginé que somos unos pequeños transmisores y receptores a la vez. Me refiero al tamaño así, en comparación con la grandeza del universo. 
¿Nos comunicamos adecuadamente? ¿Son eficaces nuestras transmisiones? ¿Somos receptores abiertos? 
El éxito de nuestras vidas, es proporcional a la capacidad de comunicación que tengamos. La mayoría de nuestros problemas son porque transmitimos de manera fallida. 
Los artistas por ejemplo, en sus diferentes ámbitos, son excelentes transmisores de lo que quieren comunicar. Una pintura de Rembrandt, por ejemplo, nos cautiva con tan solo mirarla, es una carga de energía, emociones y sentimientos que plasmada en una obra de arte nos despierta los sentidos. Una obra de Wagner, Mozart, Beethoven, nos transmiten tantas cosas, su inspiración artística, es una poderosa manera de transmitir, de comunicarse, de hacernos vibrar. García Márquez, otro ejemplo, nos transporta con sus letras a donde él quiera, y después de aquel viaje de fantasía en el que nos sumergía en las páginas de sus novelas, no eres el mismo, te hace crecer, regresas con más luz. 
La mayor parte de nuestros problemas, es a causa de nuestra errada manera de comunicarnos. Por más receptores abiertos que existan, si no tenemos capacidad de transmitir, no vamos a llegar a ningún lado. Quien no se sabe comunicar de ninguna manera, tan solo está vegetando, o peor que eso. 
Las personas somos inalámbricas. Una mirada dice más que mil palabras, una mirada te puede hacer vibrar; yo pienso que los ojos es nuestro más poderoso transmisor y receptor. La sonrisa, es una llave maestra. De la manera que sentimos vibramos, y esa energía llega a quien la dirigimos. Todo esto es posible sin ningún contacto físico. ¿Les ha pasado que están pensando en alguien y de pronto esa persona se manifiesta “casualmente”? Pues no hay tal casualidad, nuestro pensamiento es muy poderoso y existió una conexión más allá de la distancia y fue lo que provocó la coincidencia. Coexistimos.   
Nunca hay que dar por sentado que las personas: “ya saben lo que siento”. No. Si piensas eso, eres un transmisor fallido. 
¡Háblale! ¿Te cuesta trabajo hablar? 

¡Escríbele! ¿No sabes escribir? 

¡Sonríele! ¿No te sale una sonrisa? 

¡Mírale! ¿No puedes mirarle? 

¡Tócale! ¿Te avergüenza tocarle? 

¡Estás muerto en vida entonces! Y lo que transmites es esa incapacidad de demostrar, de dar, de ofrecer, estás dejando en claro tú apatía, y que tu egoísmo es mucho mayor que tu bondad. ¿Quién se va a sentir seguro a tu lado, si eres un transmisor de incertidumbre? 
Hay que afinar nuestra capacidad de comunicarnos. La plenitud de nuestras vidas, depende de eso. 
Jesús es un poderoso transmisor y un receptor totalmente abierto. Su pensamiento, sus palabras, sus obras, su mirada, su sonrisa, sigue vigente, porque es vida, desde otra dimensión, desde otro plano, ha trascendido, su energía aún se siente. Nosotros debemos de ser unos receptores abiertos, más allá de cualquier dogma y doctrina para comprenderlo sin prejuicios. 
El “yo soy el camino, la verdad y la vida” tienen un significado que las religiones han deformado. 
•Yo soy el camino: Es un poderoso transmisor y se refiere a la comunicación, nos está enseñando cómo. 
•La verdad: La congruencia que hay que tener, con nuestra vida, pensamiento y actos. 
•La vida: Se refiere a la energía que dejamos como legado de nuestra presencia aquí en este plano, y la fuerza con que trascendemos desde otras dimensiones, desde otros planos desconocidos para todo mortal y que llamamos muerte. 
Deseo haberles transmitido algo positivo hoy; esto es el fin de comunicarles mi reflexión. 
Buen domingo.
MC

¿Me das la oportunidad?


Reflexión…

¿Como podemos imaginarnos siquiera bondadosos cuando lo primero que hacemos es negar una oportunidad?

La oportunidad es la antesala de la realización. Si bien es cierto, las oportunidades se buscan, pero también es cierto que el respeto y la prudencia son una virtud.

También agregaría yo, que la oportunidad es un obsequio.

Quién da oportunidades es un líder nato. Hay en las familias como en las naciones liderazgos, eso es indudable. Pero también hay tiranías.

Cuando alguien te honra con una oportunidad, se convierte en tu mejor benefactor. Siempre le vivirás agradecido.

¿Cuantas veces has buscado con vehemencia una oportunidad? ¿Cuantas veces has deseado demostrar esa capacidad, ese deseo, esa calidad, esa ternura y amor por algo, pero sobre todo por alguien? ¿Cuantas veces has querido ser mejor hijo, esposo, hermano, amigo y se te niega esa ocasión?

Quien te da una oportunidad de corazón, no te esta poniendo a prueba, te está dando la libertad de ser, de demostrarte a ti mismo de lo que eres capaz.

Puedes buscar la oportunidad, pero si se te niega, tienes que ser prudente. La oportunidad no se coacciona.

Negar las oportunidades es una forma de manipulación, es tener un control por la fuerza, es el temor de verse superados, y que las percepciones que queremos que se tengan cambien. Negar una oportunidad es querer que todos vean sólo a través de nuestros ojos. Negar una oportunidad es una de las máximas expresiones del egoísmo.

Sin oportunidades no hay unión, no hay igualdad, no hay convivencia sana.

Una oportunidad no se mendiga. Se busca, quizás se pida y si no nos vemos favorecidos, se respeta.

Valdría la pena reflexionar sobre las oportunidades. ¿Nosotros las otorgamos?
¿A nosotros nos las brindan?
¿Estamos con y quien nos dará la oportunidad de ser mejores?

Curiosamente los antónimos de la tiranía, son precisamente la democracia y la libertad.

La oportunidad es respetar el derecho y la libertad de los demás.

La orientación del hombre hacia el bien sólo se logra con el uso de la libertad.

Jesús vino a darnos la oportunidad de ser mejores con sus enseñanzas y con su bondad.

¿La estas aprovechando?

El horror al error


En lo personal, desconfío de las personas que quieren aparentar vidas perfectas carentes de errores y fracasos, porque obviamente, nos están engañando. Hay quienes se pasan la vida actuando, aparentando, simulando, y lo hacen tanto y tan bien, que dejan de ser ellos mismos, dejan la autenticidad para convertirse en pésimas imitaciones.

Admiro a las personas que aceptan sus errores. Respeto mucho a quién se muestra tal cual es, y es el primero en aceptarse.

¿Por qué nos da horror el error? ¡Si es de humanos errar!
Además el error reconocido, se traduce en lección, ¿qué sería de los humanos sin esas lecciones personalizadas especialmente creadas para tu crecimiento personal? Un acierto espontáneo, es una casualidad. Un acierto logrado con esfuerzo, es el resultado del aprendizaje. No nos engañemos.

Hay personas que en plena senectud, siguen aprendiendo; esas personas son sabias, les gusta reconocer sus errores, y por lo regular, son mentes que a pesar de tener encima hasta 80 años, tienen una lucidez sorprendente, y un espíritu joven.

Dos puntos que vale la pena analizar por separados:

•¿Por qué el sabio muere con cordura? El sabio nunca tuvo un desfase de su condición humana, no busco la perfección, sabe que no la alcanzara.

•¿Por qué el genio muere loco? El genio cree alcanzar la perfección, acepta las adulaciones y se siente superior, cuando se da cuenta que no alcanza esa condición, no lo puede aceptar, y se escapa de la realidad.

Las personas comunes que no aceptan sus errores, no disfrutan su existencia, ni siquiera se aceptan a sí mismos, y como consecuencia, se van de esta vida sin ninguna gloria, y como no cumplen con la misión de evolucionar, no trascienden, sus espíritus se vuelven viejos, se amargan. Que lástima me dan.

Quien no reconoce sus errores, por lo regular es un manipulador, pues solamente así, puede tener justificaciones para permanecer estático, sin ningún crecimiento. Posiblemente puedan engañar a las personas, pero… ¿Y a sus conciencias?

Nunca hay que perder nuestra esencia, es nuestro código de barras; sin dejar de ser nosotros mismos, debemos de darnos la oportunidad de evolucionar. Hasta la naturaleza evoluciona y se perfecciona. Eso quiere decir, que la misma madre naturaleza, reconoce que tenía errores, y que puede hacer mejores cosas. ¡Creer que nosotros no cometemos errores es antinatural! Así de sencillo.

La naturaleza, de la mano con el tiempo, evoluciona hasta los detalles más insignificantes, porque los reconoce. ¿Qué pasaría si la naturaleza no escudriñara en cada detalle? ¿Qué pasaría si la naturaleza nada más reconociera que tiene muchos errores y no examina cada uno de ellos por separado y con la atención que merecen? Quizás, todavía viviríamos en los árboles.

Entonces ¿quien chingados somos nosotros para no reconocer nuestros errores, analizarlos y buscar ser mejores personas? No digas: “no soy perfecto tengo muchos errores” — porque así, no estas reconociendo ninguno.

El puente que nos conduce del error al acierto, se llama culpa. No le tengas miedo, tu puedes atravesarlo, del otro lado serás mejor persona.

“El que este libré de culpa, que arrojé la primer piedra” — … y así, Jesus, el ser humano más hermoso, el filósofo más amoroso que haya pisado la tierra jamás, se culpó así mismo, para poder perdonar…
¡que bello! Te aseguro, que Jesus, en ese mismo instante también trascendió.

Yo he amado mis errores, más los que me han hecho tocar fondo, porque me han ayudado a ser mejor .

Estoy abierto a que me señalen mis faltas, en mi humana condición es posible que no las distinga todas, pero agradezco la oportunidad que me dan para ser mejor.

Cuando me señalan mis graves faltas de ortografía, me dan la valiosa oportunidad de que en la próxima ocasión, les regalarle un mejor texto.

¿Y tú, vas a cruzar el puente?

Feliz domingo.

Riqueza o felicidad


Definir el rumbo de nuestras vidas, tener una meta, un objetivo, o un ideal, se convierte en el alma de nuestras acciones.

Hace un par de años, platicando con Chuyero, un hombre de casi 90 años de edad, sencillo, que había sido muy aficionado a las carreras de caballos de carril, de oficio ganadero, y que tenía la sabiduría que suelen tener quienes viven mucho, y muy intensamente, menciono algo que todos los días tengo presente: “… era capaz de cualquier cosa por dinero” se refería a una persona conocida en común. Tenía razón.

La fusión del concepto de un adulto mayor, y el de un hombre en plenitud, tiene siempre una energía transformadora. Porque en el acto, se homóloga la sabiduría con la inquietud.

Quien tiene como prioridad la riqueza, es capaz de hacer cualquier cosa por obtenerla. Lo primero que se rebasa, es la ambición natural de todo ser humanó por vivir mejor y se vuelve avaro; al ritmo que se gana el dinero, se pierden los escrúpulos. La riqueza y el poder, siempre van de la mano. El hombre que es débil y de voluntad endeble, es muy proclive a buscar la riqueza y el poder, para sentir que puede ser alguien, ignorando que ya lo es, independientemente de su condición económica o jerárquica. El rico, por lo regular, es inseguro.

Muchos millonarios, tarde se dan cuenta, que su riqueza no es todo, que alcanzaron una fortuna, pero no la plenitud. Que los dígitos de sus cuentas bancarias, no tienen control sobre el destino, y entonces viene una terrible frustración, y buscan con desesperación en el derroche, en los lujos y la opulencia, lo que no encuentran en su corazón: la certeza.

Hay quienes siempre buscan pagar el precio justo de las cosas, y que encuentran en su esfuerzo, la satisfacción de ser alguien provechoso. Hay quienes en el transcurso de la jornada, encuentran el significado de la plenitud, y en el trayecto de la vida, encuentran la felicidad en cada detalle por pequeño e insignificante que parezca.

Conozco hombres que han llegado a tener fortuna, aún que su objetivo, era darle vida a sus ideales, a sus sueños… Y continúan hacia su objetivo, sin egoísmos, pues son justos; sin avaricia, pues buscan siempre la prosperidad del prójimo; su fuerza no está en el poder, radica en su Fe. Admiro a los hombres, que tienen como prioridad la armonía de su interior y su exterior, que buscando la plenitud, reciben la abundancia, y la administran de acorde a sus valores, principios y ética.

¿A esto se referiría el Rabino Jesus cuando dijo: “buscar el reino de Dios y su justicia y todo será dado por añadidura”?

Vale la pena hacernos este par de preguntas para ubicarnos hacia donde vamos encaminando nuestros pasos por la vida, antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué soy capaz de hacer por dinero?
¿Qué soy capaz de hacer por amor?

Ahí les dejo esta reflexión, deseo de corazón, nos haga crear una genuina conciencia de lo que buscamos en esta vida, sobretodo en estos tiempos donde casi todo tiene precio.

Feliz domingo.

20131201-015407.jpg