Los hijos y la libertad.


Reflexión… 
Lo más valioso en la vida, es la libertad. Por eso, cuando los hijos empiezan a tomar decisiones de adultos, se supone que ya están listos para valerse por sí mismos, y hay que dejarlos volar, hay que respetar sus expectativas, y no obligarlos a cumplir las nuestras. 
Después te quedas ahí, para cuando ellos necesiten un consejo, o quizás ni eso, tal vez una opinión tuya, o parte de tu tiempo para que los escuches. 
A los hijos, no hay que cargarlos con nuestros complejos, con nuestras fobias y frustraciones, porque luego andan por el mundo con sentimientos inexplicables, que los aturden y no los dejan vivir en paz. 
Ya la vida se encargará de darles sus propias lecciones, para que las experiencias sean de ellos, y así adquieran las enseñanzas necesarias para seguir el camino que eligieron. 
Los hijos no nos pertenecen, cuando menos a mi, no me deben nada, ellos son libres, no hay ninguna condición, no llevan culpas ajenas, no las mías. 
En lo personal, la mayor satisfacción que pueden darme mis hijos, es que sean ellos mismos, genuinos, que no permitan la manipulación, que nada los condicione, que lleguen hasta donde tengan que llegar, que alcancen lo que deseen, pero sobre todo que paguen el precio justo, ni más, pero tampoco menos. 
Yo no he visto a un par de pájaros viejos, hacer ningún esfuerzo por alimentar a un pájaro grande, joven y fuerte. 
Yo me puedo equivocar, pero la naturaleza, no. Ella está dotada de una sabiduría infinita. 
Muchas veces, lo único que tenemos que hacer, es aprender a observar, ese puede ser uno de los grandes secretos de la vida.

Reflexiones de libertad y respeto


Libertad también significa dejar de justificarse, dejar de dar explicaciones de todo lo que hacemos.

Muchas veces sin darnos cuenta, hacemos ciertas cosas con las que no estamos de acuerdo para evitar dar una justificación, porque de lo contrario sabes que tendrías que dar una amplia y muy convincente.

Hace días escribí una breve reflexión sobre la libertad, el respeto y la reciprocidad. ¿Cómo exigir algo que no eres capaz de dar? ¿Cómo dar lo que no tienes?

Yo no le pido a nadie que se justifiqué, para mi no es necesario. Hacerlo sería un abuso, una violación, así lo concibo.

Explicaciones… Sólo las deberíamos pedir a los hijos, y en ciertas ocasiones, pero para entenderlos.

Hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo, ni me interesa que me convenzan. Tengo mi propio criterio. Pero tampoco quiero que todos estén de acuerdo conmigo, ni convencer a nadie.

Todos tenemos la libertad y el derecho de expresión, sea cual sea el medio. Yo también.

Escuchar a alguien, no te da el derecho de juzgarlo.

La armonía no tiene porque estar en conflicto con las diferencias, pues perdería su virtud.

Hay que tener respeto para no comprometer la libertad de nadie para que haga algo que nosotros queremos.

Me gusta ser un provocador… de ideas, de reflexiones, de pensamiento, de conciencias.

Me gusta seducir espíritus, que se sonrojen y corran a asomarse en un espejo y en su propio reflejo encuentren sus virtudes.

Me gusta retar a la inteligencia a llegar a su límite, donde se empieza a confundir con la sabiduría.

Amo por convicción, no por sugerencia.