Represión y abuso de autoridad en Sonora. 


La gobernadora del estado de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano, es calificada: la segunda mejor gobernadora del país. 
En mi personal opinión, debería de ser la número uno. El motivo es: que recibió un desastroso estado en ruinas, después de la pésima administración panista. 
En casi dos años de su gestión, se nota un importante cambio en todo el estado; sin duda la gobernadora Claudia Pavlovich, ha trabajado arduamente para que esto sea posible. Su compromiso con la sociedad, demuestra la fuerza y transparencia de su administración, que ha estado por encima de compromisos de partido; no hay pacto con nadie, a diferencia de otras entidades estatales del país, ella a cumplido cabalmente con la justicia, y su discurso ha sido traducido en acciones contundentes, que han llevado a prisión, a la mayoría de responsables del grave desfalco financiero del pasado gobierno. 
Es la única gobernadora, que ha lanzado un frente integral contra el narco; pues no sólo se trata de más policías y apoyo militar, sino que ha creado una intensa campaña contra las adicciones, para evitar que más jóvenes sonorenses se conviertan en adictos, delincuentes y posteriormente en  criminales. 
Los resultados en todos los rubros, van más allá de la retórica, sólo basta circular por los caminos estatales, que son la tangible muestra de que el Estado de Sonora, sí tiene rumbo. 
Claudia Pavlovich Arellano, es una gobernadora – para mi gusto – con potencial hasta para contender por la presidencia de la República. 
Pero regresando a la actualidad, este fin de semana, se dio un suceso muy grave y lamentable en el estado de Sonora. Miembros del transporte suburbano, cerraron la carretera número 100 que conecta a la ciudad capital de Hermosillo, con el poblado Miguel Alemán, y el resto de la zona agrícola de la costa, hasta llegar a Bahía de Kino. 
¿Qué es lo que llevó a los transportistas a tomar esa decisión de protestar, cerrando la carretera? El retiro de concesiones que según el Estado, incumplían con el reglamento. Pero ¿Y la capacidad de diálogo para conciliar este tipo de conflictos? 
El violento desalojo que efectuaron las policía estatal y municipal, fueron una inaceptable acción represiva. Circulan en las redes sociales y los principales diarios del país, la vergonzosa actuación de las autoridades. 
Los delitos comunes en la ciudad de Hermosillo, no han disminuido, todo lo contrario, han aumentado, y esto no es cuestión de percepción, son datos duros. ¿Por qué la policía no actúa con la misma contundencia? 
La gobernadora ha pronunciado lo siguiente con referencia a los deleznables hechos del violento desalojo: “No permitiré abusos policiacos en mi Estado, pero tampoco voy a permitir que se violenten los derechos de los ciudadanos sonorenses.”
Quiero decirle a la gobernadora, que lamentablemente en el Estado de Sonora, sí se violentan los derechos y garantías de los sonorenses. En algunos municipios, se montan retenes ilegales, con autos sin ninguna insignia policiaca, y personas sin identificación oficial, (dicen pertenecer a la PGR, pero se supone que son anticonstitucionales) revisan todo tipo de vehículos de manera prepotente, y en muchos casos extorsionan a los ciudadanos, ante la anuencia de las autoridades estatales y municipales, que no intervienen. 
También en los puntos de revisión de la SEDENA, dentro del estado de Sonora, (Querobabi, San Luis Río Colorado y Agua Prieta) los transportistas de carga pueden durar más de 7 horas detenidos, incluso más de 10 horas esperando a ser revisados, esto genera diariamente cientos de miles de pesos en pérdidas y el riesgo de que los productos perecederos pierdan su calidad de origen, afectando seriamente los intereses de los agricultores. 
De los anteriores ejemplos, nadie dice ni hace absolutamente nada. ¿Por qué? 
Me da la impresión de que los asesores de la gobernadora, no están a su altura. 
Lo importante ahora, es: ¿Qué hará la gobernadora Claudia Pavlovich, después de está autoritaria acción en su Estado? 
Imagen tomada, de las redes sociales.

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El “abuso policiaco”, Damián Zepeda y los antecedentes. 


¿Por qué cuando la policía detiene a un político o funcionario público para revisión, por exceso de velocidad, por cometer cualquier infracción o por qué se sospecha que conduce un automóvil bajo los influjos del alcohol se molestan y se sienten agraviados? 
Ese tipo de prácticas, todos los ciudadanos de a pie, la mayoría con mucho más calidad moral y cívica que los mismos políticos y funcionarios públicos, las vivimos a diario por parte de distintas instituciones policiacas. Algunas veces con motivos, y otras elegidos al azar, para buscar el más mínimo motivo para intimidarlo y terminar con una extorsión. 
Pero cuando se trata de un político, estos se resisten, se molestan, reclaman sus derechos (los mismos que ellos nos han ido arrebatando, hasta convertirnos en un potencial blanco del abuso de cualquier institución policiaca) se sienten intocables; amenazan a los policías, y si son del partido contrario al que está en turno, dicen que es golpeteo político. Y qué decir de los medios, los acusan de acoso y de abuso si publican la nota. 
El caso de Damián Zepeda el secretario general del nefasto y funesto PAN, que fue detenido cuando su chofer iba en exceso de velocidad y por la falta de una luz en su vehículo, esto en la ciudad de Hermosillo, Sonora; no fue la excepción, e hizo todo un drama, como lo acostumbran los políticos, y culpa a la policía de cometer abuso en su contra; se presume que iba bajo los influjos del alcohol, señalamiento que no se pudo comprobar debido a que Zepeda era el copiloto, no era el conductor. 
¿Y si hubiesen aceptado civilmente su falta? ¿Y si no se comporta prepotente, y retador? Nada de esto, hubiese sucedido. 
Hay que recordar, que los panistas de las administraciones estatales y municipales pasadas, están involucrados en varios delitos; ese antecedente, y la prepotencia del panista, hizo que los policías sospecharan, quizás estaban ante la fragancia de un delito. Los policías, solo hicieron su trabajo. 
No hay que olvidar las célebres y millonarias hieleras de Padrés.